
Mientras la España oficial sigue emitiendo empalagosos mensajes de confianza, ilusión, sacrificio y vacuidades similares, la real, la de la gente normal, la de los ciudadanos que intentan trabajar, sacar a sus familias adelante y pagar sus facturas, trata de superar una crisis que, por lo que cuenta la propaganda gubernamental, es culpa de los demás, es más ficticia que real y en marzo se va a terminar. Son tantas las mentiras que se vienen escuchando en los últimos meses y tantos los que aplauden el embuste como estilo de vida, que desenmascarar a los falsarios se está convirtiendo en una tarea casi imposible.
Hemos pasado de la legislatura del pleno empleo a la de los 198.838 parados en enero de 2009, sumando en sólo un año 1.065.876 parados más, situándonos en los 3. 327.801 desempleados y rozando la histórica y dramática tasa de paro del 14%. Todos los indicadores económicos –consumo, productividad, crecimiento, confianza, ahorro, etc.- confirman que España está en recesión y muy por debajo de la media de la Unión Europea. La incorporación de la mujer o los jóvenes al mercado laboral es hoy por hoy una mera conjetura, el cierre de las pequeñas y medianas empresas una realidad aplastante y el miedo en los ciudadanos, un hecho incuestionable.
Así y todo, el Gobierno socialista, el que negaba la crisis y acusaba de antipatriotas a quienes advertían contra ella, el que decía que estábamos en la Champion League de las economía del mundo, el que pretendía adelantar en riqueza a Italia, Francia e incluso Alemania, el que aseguraba que nuestra situación financiera era inexpugnable, ese mismo Gobierno, se presenta ahora como un equipo desconcertado, sin ideas y en retirada aunque, mientras tanto, llevándose por delante la economía de los españoles y destrozando el mercado laboral.
Entre tanta ineficacia y tanto mensaje maliciosamente edulcorado, encontramos a un Gobierno que primero culpó a Aznar, después a Bush, siguió con la guerra de Irak, el petróleo y, más tarde, el capitalismo. Posteriormente, la culpa fue de la ambición de los tiburones financieros y, al día de hoy, los bancos han sido señalados como causantes del desastre. La incompetencia del Gobierno, repartiendo culpas para todos y no reconociendo las propias, es muestra de su debilidad y de su falta de musculatura política para sacar a España de una crisis de incalculables proporciones y que son los ciudadanos de a pie quienes la están padeciendo.
Claro que, el colmo de la indecencia política nos ha sobrevenido con el espectáculo socialista en la ciudad de Badajoz, culpando al Alcalde del paro de la ciudad, oponiéndose sin oponerse a los proyectos de obras pergeñados con el Fondo Estatal de Inversiones y callando escandalosamente ante el silencio de la Administración sobre el imprescindible proyecto de la Ronda Sur (que, hay que recordar, no podía contemplarse en el Fondo Estatal por superar el límite presupuestario) o la rehabilitación de la Alcazaba, durmiendo en los archivos del Ministerio de la Vivienda. Por no hablar, del disparate del AVE. Primero, erigiéndose en valedores del proyecto, cuando fue el Gobierno de Aznar quien lo inició y, para negarlo u ocultar la evidencia, se sacaron de la manga lo del 2010, pregonándolo a los cuatro vientos hasta que los hechos les han afeado la conducta y ahora ya hablan del 2013. Seguramente, la culpa, si no de Aznar o Bush, será de Rajoy, Monago o Celdrán pero, como siempre, estamos a la espera del responsable sobre el asunto de la Estación del AVE. El Ayuntamiento renunció a solicitar su ubicación en la ciudad por hacerla internacional y, sobre todo, para que resultara útil para los intereses colectivos pero, a la vista de los acuerdos (por cierto, que aún nadie ha comunicación oficialmente al Municipio), nada se sabe qué va a suceder con la actual estación de trenes ni cómo serán los accesos a la del AVE y, por si esto fuera poco, se ha puesto en peligro el, otro más, fundamental proyecto de la Plataforma Logística, con la división de las estaciones entre pasajeros y mercancías.
Da la impresión de que alguien o algunos, con suficiente poder de decisión pero pocos afectos hacia nuestra ciudad, se han encerrado en una habitación y, mirando un mapa de Badajoz, ha iniciado una carrera de ideas y proyectos a cual peor con la única intención de perjudicar a una ciudad que les resulta antipática porque no les vota. Tal vez es buen momento para recordar a quienes se dedican a la gran política olvidándose de los ciudadanos que Badajoz no necesita mesías ni mítines ni ideologías sino inversiones, proyectos y realidades. Badajoz necesita políticos y Administraciones con visión de presente y futuro y no presuntos líderes de diseño inmersos en una carrera electoral y no en un proyecto común.
1 comentario:
Hola os escribo porque hemos creado un directorio de blogs de gentes de Badajoz, de todos los campos de la sociedad pacense y nos gustaría subir tu blog con tu permiso
Un saludo
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